Si tienes un restaurante, esta escena te resultará familiar. La sala está llena, las comandas no paran de entrar y, de repente, empiezan los problemas: platos que se retrasan, otros que salen fríos, camareros esperando en pase y clientes que miran el reloj con cara de pocos amigos. La cocina entra en modo supervivencia y el servicio se convierte en una carrera contrarreloj.
Cuando el engranaje falla, no solo sufren tus empleados; sufre tu caja y, sobre todo, tu reputación. En la hostelería gallega, donde el boca a boca vuela, un servicio lento es darle a tu cliente el motivo perfecto para que no vuelva a cruzar tu puerta.
A veces pensamos que la solución es simplemente correr más, pero el problema suele estar una mala planificación que se lleva por delante cualquier previsión.
A continuación, repasamos cinco errores comunes en la cocina de un restaurante que ralentizan el servicio y afectan directamente a la experiencia del cliente.
Una “mise en place” incompleta o mal calculada
La puesta a punto es sagrada. Si cuando entra el grueso de los pedidos un cocinero tiene que ponerse a picar cebolla o a limpiar un pescado porque se ha quedado sin stock en la partida, el servicio se detiene. Ese pequeño retraso de tres minutos se convierte en una bola de nieve que acaba retrasando diez mesas a la vez. Una preparación mal dimensionada es la tormenta perfecta para el caos en las horas punta.
El cuello de botella en el pase
El pase es uno de los puntos más críticos del servicio. Si no hay una comunicación fluida entre los fogones y la sala, o si la persona encargada de cantar las comandas no marca el ritmo adecuado, la cocina se colapsa.
Platos que salen desacompasados, otros que se enfrían esperando al resto de la comanda o camareros que no saben cuándo pueden salir a mesa. Sin un control claro del pase, el servicio pierde precisión y velocidad.
Una carta demasiado ambiciosa para tu equipo
A todos nos gusta innovar, pero una carta con elaboraciones complejas puede hacer que reine el caos si se trata de un festivo o un evento especial. Platos que funcionan de maravilla en días normales pueden convertirse en un cuello de botella cuando la cocina va al límite.
A veces, menos es más. Adapta y simplifica la carta de tu restaurante para mantener el ritmo sin comprometer la calidad. Y recuerda que, si necesitas ayuda con esta cuestión, puedes preguntar por nuestro servicio de asesoría gastronómica para restaurantes en Galicia.
Flujos de trabajo mal organizados
En servicios intensos, una mala organización interna se paga cara. Si no está claro quién se encarga de cada partida, quién termina los platos o quién controla el pase, el caos aparece rápidamente.
Otras veces la disposición de la cocina o la falta de orden en las herramientas puede hacer que el personal de cocina pierda tiempo en cada movimiento. ¿Tus cocineros se cruzan constantemente? ¿Tienen que desplazarse demasiado para llegar a la cámara o al fregadero? Una mala distribución del espacio ralentiza el servicio más de lo que parece.
El error más crítico: un equipo bajo mínimos (y quemado)
Puedes tener la cocina más moderna del mundo, pero si te faltan manos, las cuentas no salen. Intentar estirar la plantilla fija para cubrir picos de trabajo inasumibles es un error de manual. El personal se agota, los errores se multiplican y el ambiente se vuelve tóxico. Un equipo sobrepasado no puede “mimar” el plato, y eso el cliente lo nota en el primer bocado.
¿La solución? Refuerza la cocina de tu restaurante con un equipo externo
Quizás el error más común de todos es reaccionar cuando el problema ya está encima. Si esperas a que el servicio se complique para buscar soluciones, ya será tarde.
Los picos de demanda en los restaurantes gallegos suelen ser previsibles: eventos, temporadas altas o fines de semana señalados. No planificar refuerzos con antelación significa improvisar y asumir el riesgo de recibir malas reseñas.
Lo más inteligente es contar con extras de cocina profesionales que al llegar se pongan el delantal y saquen el trabajo adelante.
Necesito un Chef: refuerzos de cocina para restaurantes en Galicia
En Necesito un Chef nos especializamos precisamente en eso. Somos chefs autónomos en Galicia acostumbrados a entrar en cocinas de todo tipo (hoteles, restaurantes de banquetes, pazos…) y sacar adelante servicios de gran volumen sin que baje el listón de calidad.
¡Y no te enviamos a cualquiera! Contamos con un equipo de profesionales: desde chefs y jefes de cocina para liderar el servicio, hasta cocineros, ayudantes de cocina y camareros que conocen los ritmos de la hostelería en Galicia.
Lo mejor de todo es la flexibilidad. Nos desplazamos a cualquier punto de la comunidad autónoma (desde las grandes ciudades hasta ese hotel con encanto en plena costa) para cubrir esos días o semanas donde te juegas la temporada.
Si notas que tu cocina se resiente cuando el trabajo aprieta, contacta con nosotros y buscaremos la mejor forma de reforzar tu plantilla para que tú solo tengas que preocuparte de dar la bienvenida a tus comensales.



